Época de exámenes
Ayer MrHipo me dio un toque de atención: "Oye, tú hace ya tiempo que no escribes no?". Cierto, es así, hacía ya mucho que no escribía nada, y ni mucho menos me estoy quejando de la advertencia de MrHipo, al contrario, porque si para algo somos colaboradores del blog, precisamente es para colaborar, digo yo.
Como excusa decir que estos días el trabajo ha ido a tope, y en casa, entre los examenes y que llevo ya unos días sin internen, pues como que no he escrito nada, ni en el 7º ni en mi blog, que conste.
Pero como hoy la cosa está algo más relajada, allá voy.
Y como precisamente estoy en época de examenes, voy a hablar de ellos.
Los exámenes suceden siempre en la época del año en la que dedicar más horas y esfuerzos a estudiar, y en la que por contra, tienes menos ganas y motivación para estudiar.
Es como un pez que se muerde la cola. Es de tontos. Te pasas el trimestre/cuadrimestre/semestre yendo a clase, haciendo los ejercicios, entregando trabajos, pasando apuntes, y cuando llega el momento de la verdad, lo enviarías todo a la mierda (al menos es mi caso), ya que te preguntas: "¿después de todo el tiempo que llevo currando, todavía tengo que dedicarle más tiempo de mi vida a unas horas en una aula para una cosa que en ningún momento voy a poder utilizar en mi vida diaria?"
Y es que en cuestión de 4,5 horas, que es lo que duran mis exámenes, te juegas todo el trabajo de 4-5 meses, y lo que es peor, te juegas volver a hacer lo mismo al año siguiente.
No se si al resto de mortales les sucede así, pero a mí particularmente dudo que saber que un subgrupo de un grupo abeliano finito es normal si el conjugado de un elemento del subgrupo por un elemento del grupo, nos da un elemento del subgrupo (TOMA YA!!) me sirva para mi cometido en la vida, que es vivir lo mejor posible, o al menos sin penúrias. A mí saber eso no me hace más feliz, ni más rico (ni menos), ni nada de eso. A lo único que me ayuda (en todo caso) es a aprovar una asignatura que no se la deseo a nadie, aunque seguro que hay muchos que disfrutan con ella (y luego a mí me dicen que soy friqui).
No se, debe ser que a mí la vida universitaria ya no me motiva, o que estoy hasta las narices de ella, o yo que se. Lo que tengo claro es que quiero que se acabe de una vez por todas.
Chim Pom.
Como excusa decir que estos días el trabajo ha ido a tope, y en casa, entre los examenes y que llevo ya unos días sin internen, pues como que no he escrito nada, ni en el 7º ni en mi blog, que conste.
Pero como hoy la cosa está algo más relajada, allá voy.
Y como precisamente estoy en época de examenes, voy a hablar de ellos.
Los exámenes suceden siempre en la época del año en la que dedicar más horas y esfuerzos a estudiar, y en la que por contra, tienes menos ganas y motivación para estudiar.
Es como un pez que se muerde la cola. Es de tontos. Te pasas el trimestre/cuadrimestre/semestre yendo a clase, haciendo los ejercicios, entregando trabajos, pasando apuntes, y cuando llega el momento de la verdad, lo enviarías todo a la mierda (al menos es mi caso), ya que te preguntas: "¿después de todo el tiempo que llevo currando, todavía tengo que dedicarle más tiempo de mi vida a unas horas en una aula para una cosa que en ningún momento voy a poder utilizar en mi vida diaria?"
Y es que en cuestión de 4,5 horas, que es lo que duran mis exámenes, te juegas todo el trabajo de 4-5 meses, y lo que es peor, te juegas volver a hacer lo mismo al año siguiente.
No se si al resto de mortales les sucede así, pero a mí particularmente dudo que saber que un subgrupo de un grupo abeliano finito es normal si el conjugado de un elemento del subgrupo por un elemento del grupo, nos da un elemento del subgrupo (TOMA YA!!) me sirva para mi cometido en la vida, que es vivir lo mejor posible, o al menos sin penúrias. A mí saber eso no me hace más feliz, ni más rico (ni menos), ni nada de eso. A lo único que me ayuda (en todo caso) es a aprovar una asignatura que no se la deseo a nadie, aunque seguro que hay muchos que disfrutan con ella (y luego a mí me dicen que soy friqui).
No se, debe ser que a mí la vida universitaria ya no me motiva, o que estoy hasta las narices de ella, o yo que se. Lo que tengo claro es que quiero que se acabe de una vez por todas.
Chim Pom.

jajaja, es la ley del estudiante. Tooodos agobiados siempre. Por lo menos yo por ahora he acabado..




